Pisar hojas secas suena a otoño, y esta imagen casi se oye. El suelo del bosque está cubierto por completo: rojo intenso de arce, ocre de roble, amarillo dorado de castaño. Este puzzle de hojas de otoño se mira desde arriba, como si estuvieras de pie entre los árboles con la vista clavada en lo que acaba de caer.
Una alfombra de colores en el puzzle de hojas de otoño
Las hojas de arce son las más vistosas, rojas y con cinco puntas como una mano abierta. Las de roble tienen el borde ondulado en lóbulos y van del ocre al marrón. Las de castaño son largas, doradas y con el borde dentado como una sierra. Todas se superponen en capas, unas más secas y otras todavía brillantes.
Entre ellas asoman bellotas con su capuchón y castañas marrones y relucientes. Por un lado del tablero corre un tronco caído cubierto de musgo verde. En otra zona, un charco pequeño refleja el cielo azul y la silueta de unas ramas. La luz del sol entra filtrada y deja sombras moteadas que salpican el suelo.
Por qué el verde se convierte en rojo y amarillo
Durante el verano, las hojas son verdes por la clorofila, el pigmento que usan para la fotosíntesis. En los árboles de hoja caduca, cuando se acerca el invierno, la clorofila deja de dominar. Entonces se notan los tonos amarillos de otros pigmentos, como los carotenoides, que el verde dejaba en segundo plano durante meses.
El rojo tiene otro origen. En muchas especies, durante el otoño se acumulan antocianinas, pigmentos que dan colores rojos y púrpuras. Por eso unas hojas acaban amarillas y otras rojas. Lo curioso es que las hojas se separan del tallo estando todavía vivas, gracias a una zona especial de la base llamada de abscisión, y mueren después de caer.
No todos los árboles hacen esto. Los de hoja perenne, como los pinos, mantienen sus hojas entre dos y cinco años y nunca se quedan desnudos. Y hay algunos, como ciertas encinas, cuyas hojas amarillean y mueren sin desprenderse del todo. En el puzzle, sin embargo, todas son de árboles que cada otoño sueltan su carga.
Encajar el puzzle de hojas de otoño sin un dibujo que guíe
Empieza por lo que no es hoja. El charco, con su azul y su reflejo de ramas, ocupa unas pocas piezas fáciles de reconocer. El tronco con musgo es una franja verde que recorre un lado entero. Con esas dos zonas colocadas, el resto del tablero queda dividido en partes más pequeñas y menos intimidantes.
Después busca las hojas rojas de arce, que son las más llamativas, y las doradas de castaño. Cada hoja grande suele ocupar varias piezas, así que sus nervios y su borde deben continuar de una a otra. Fíjate en la forma: el borde dentado del castaño no se parece en nada al ondulado del roble, y eso decide muchas dudas.
Las hojas ocres de roble son las más numerosas y las que más se parecen. Déjalas para el final y sepáralas por la luz: unas tienen sol directo y otras están en sombra. Las bellotas y castañas sueltas sirven de marcas. Si juegas con giro de piezas, las sombras caen siempre hacia el mismo lado y orientan cualquier pieza.
Jugar online y gratis toda la temporada
Con 48 piezas, este rompecabezas se resuelve en una sesión corta y gusta a los niños, que buscan las bellotas. Con 150, la cifra sugerida, es una tarde larga para adultos. Online puedes empezar con pocas piezas y subir de nivel gratis, y el tablero sigue ahí cuando vuelvas, aunque sea al día siguiente.
Hay quien monta este puzzle de hojas de otoño cada año cuando empiezan a caer las de verdad, casi como un ritual de temporada. Con niños funciona bien salir antes al parque, recoger tres hojas distintas y comprobar después en la pantalla cuál es de arce, cuál de roble y cuál de castaño. Las bellotas suelen acabar en un bolsillo.
Para ver los árboles de los que caen estas hojas, el puzzle de Central Park en otoño los pone junto a un lago, y el bosque en otoño entra entre los troncos. Otra textura natural para mirar de cerca son las piedras de colores de un río. Con una foto propia, el creador de puzzles hace el resto.
Dudas frecuentes
¿Qué hojas aparecen en el puzzle de hojas de otoño?
Tres tipos fáciles de distinguir por la forma: hojas de arce rojas, con puntas como una mano abierta; hojas de roble ocres y marrones, con el borde ondulado en lóbulos; y hojas de castaño doradas, largas y con el borde dentado. Entre ellas hay bellotas, castañas, un tronco con musgo y un pequeño charco.
¿Por qué las hojas cambian de color en otoño?
En verano dominan la clorofila y el verde. Al llegar el otoño, en los árboles de hoja caduca la clorofila deja de predominar, aparecen los tonos amarillos de otros pigmentos y en muchas especies se acumulan antocianinas, que dan el rojo. Las hojas se separan del tallo estando todavía vivas y mueren después de caer.
¿Es difícil el puzzle de hojas de otoño?
Con 150 piezas, la cifra sugerida, es un reto serio, porque todo el tablero es una alfombra de hojas parecidas. Con 48 piezas resulta mucho más amable: cada pieza muestra hojas enteras y se distinguen bien. El charco azul y el tronco verde son las mejores referencias en cualquier nivel.
¿Cómo empezar el puzzle de hojas de otoño si no tiene bordes claros?
Por las zonas que no son hoja: el charco, que refleja el cielo azul, y el tronco con musgo verde que recorre un lado. Después sigue con las hojas rojas de arce, que son las más llamativas. Las ocres y marrones de roble, mucho más numerosas, conviene dejarlas para el final.







