En el taller no hay dos relojes que marquen la misma hora, y nadie parece tener prisa por corregirlo. Este puzzle de relojes antiguos se asoma a la pared y al banco de trabajo de un relojero, donde un cuco tallado, un reloj de pie y un reloj de bolsillo abierto conviven con engranajes sueltos y herramientas diminutas.
Cinco relojes en el puzzle de relojes antiguos
En la pared, sobre un papel pintado verde con dibujo de hojas, cuelga el reloj de cuco: una casita de madera oscura con tallas de hojas, un pájaro sobre la esfera y dos pesas con forma de piña colgando de cadenas. A su lado hay un reloj redondo de pared, de esfera blanca y marco negro.
A la izquierda se alza un reloj de pie, alto y de madera rojiza, con una puerta de cristal que deja ver el péndulo de latón. Sobre el banco de trabajo brilla un reloj dorado de sobremesa, y junto a él un reloj de bolsillo abierto enseña sus engranajes. Ruedas dentadas sueltas, pinzas y destornilladores completan la mesa.
Péndulos, cucos y fuelles
El reloj de pie funciona gracias a un descubrimiento de Galileo: el tiempo que tarda un péndulo en ir y volver depende solo de su longitud. Galileo llegó a idear un reloj con esa propiedad, pero fue el neerlandés Christiaan Huygens quien construyó el primer reloj de péndulo en 1656 y lo patentó al año siguiente.
El cuco tiene otra historia. La primera descripción conocida es de 1629, obra del noble Philipp Hainhofer, de Augsburgo, y los relojes de la Selva Negra empezaron a hacerse entre 1740 y 1750 en pequeños talleres. Su canto tradicional no es una grabación: unos fuelles diminutos empujan aire por flautas de madera, una idea tomada de los órganos.
Engranaje a engranaje en el puzzle de relojes antiguos
En este puzzle de relojes antiguos lo primero es separar los metales de las maderas. El latón del péndulo, el dorado del reloj de sobremesa y las ruedas dentadas forman un grupo brillante y cálido. La madera del cuco y la del reloj de pie, en cambio, son marrones y se distinguen por el tono: oscura una, rojiza la otra.
Las esferas son la ayuda más clara. Cada reloj tiene la suya, con marcas en lugar de números, y su forma redonda se reconoce en cuanto aparece un trozo de borde. Coloca las cuatro esferas visibles, más la del reloj de bolsillo, y tendrás cinco puntos fijos repartidos por el tablero desde los que avanzar hacia los lados.
El papel pintado verde y la mesa son el fondo paciente del puzzle de relojes antiguos. El dibujo de hojas de la pared se repite, pero la luz de la ventana lo aclara hacia la derecha. Ordena las piezas de pared de más claras a más oscuras y las del banco por los objetos sueltos que lleva cada una.
Cuántas piezas para jugar online sin perder la hora
La cifra sugerida es 150 piezas, la medida de una partida online larga y tranquila, de esas que se dejan a medias y se retoman. Con 96 el taller sigue teniendo detalle suficiente para adultos, y con 48 los niños de ocho o nueve años reconocen cada reloj sin perderse en los engranajes pequeños.
En la tableta, el reloj de bolsillo es la parte que más pide ampliar, porque sus ruedas dentadas son diminutas. Si te gustan estos retos de detalle, la guía para hacer un puzzle explica cómo organizar las piezas por grupos antes de empezar. Y el giro de piezas, en este taller, es casi obligatorio para quien busca un desafío completo.
Más objetos con historia para jugar gratis
Si al acabar el puzzle de relojes antiguos te apetece seguir entre objetos de otro tiempo, la lupa y los mapas llevan al escritorio de un viajero, y las piezas de ajedrez muestran madera tallada bajo una lámpara. Los dos se juegan gratis, con piezas a tu medida y la imagen de ayuda siempre a mano.
La sección de puzzles de cosas reúne más objetos cotidianos y curiosos. Si en casa hay un reloj heredado, de los que se dan cuerda cada semana, una foto de su esfera con buena luz puede convertirse en un rompecabezas propio con el creador de puzzles, y el péndulo, detenido en la foto, será la pieza más fácil de encontrar.
Dudas frecuentes
¿Qué relojes hay en el puzzle de relojes antiguos?
En la pared cuelgan un reloj de cuco de madera tallada, con pesas en forma de piña, y un reloj redondo de pared. A un lado se alza un reloj de pie con péndulo de latón. Sobre el banco de trabajo hay un reloj dorado de sobremesa y un reloj de bolsillo abierto que deja ver sus engranajes.
¿Cuántas piezas recomiendas para el puzzle de relojes antiguos?
La cifra sugerida es 150 piezas, porque la imagen tiene muchos detalles finos: tallas, engranajes y esferas. Para jugar en familia con niños de ocho o nueve años, 48 o 96 piezas dejan reconocer cada reloj sin agobio. Con 24 piezas la partida es corta, pero se pierde casi todo el encanto de los mecanismos.
¿Quién inventó el reloj de péndulo?
El científico neerlandés Christiaan Huygens lo inventó en 1656 y lo patentó al año siguiente. Antes, Galileo había descubierto que el tiempo que tarda un péndulo en oscilar depende solo de su longitud, y llegó a idear un reloj basado en esa propiedad, aunque no se terminó de construir. El reloj de pie de la imagen sigue ese principio.
¿De dónde son los relojes de cuco?
La primera descripción conocida de un reloj de cuco es de 1629, del noble Philipp Hainhofer, de Augsburgo. Los de la Selva Negra, en Alemania, empezaron a fabricarse entre 1740 y 1750 en pequeños talleres. En los modelos tradicionales, el canto del cuco sale de unos fuelles diminutos que empujan aire por flautas de madera.







